
Comienza la carrera para definir al Presidente que gobernara el Perú en los próximos 5 años. La elección se definirá en segunda vuelta entre el Comandante Humala y la señora Fujimori.
Como en toda contienda en realidad nada esta definido los próximos dos meses serán el escenario donde confrontaran liderazgos, estilos, equipos, estrategas, campañas, movilizaciones, y todo tipo de argumentos de ambos lados.
Quien tenga los mayores aciertos y los menores errores ganara esta trascendental elección democrática.
La situación político, económica y social del Perú en la segunda década del siglo xxi es en realidad expectante, las cifras macro económicas son mas que alentadoras y se perfila el tema de la inclusión y el enorme trabajo de promoción social como la agenda urgente que el próximo mandatario si posee visión y liderazgo para consolidar el progreso peruano tendrá que atender con creatividad, acción decidida y prioridad apremiante.
En un primer análisis de los resultados de la primera vuelta se puede concluir que el 30% del electorado que apoya al señor Humala, se ubica en sectores marginales y en la sierra sur del país, bolsones electorales desengañados de la bonanza macroeconómica, alimentados por la escasa o ineficiente presencia del Estado, la falta de trabajo y oportunidades, herederos de la postergación y marginalidad que por décadas han soportado.
El 23% de peruanos que respaldo a Keiko es parte de el voto duro del fujimorismo que reconoce y se identifica con la gestión de Alberto Fujimori, que a pesar de todo lo que se le acuse, representa el punto de inflexión entre el Perú sin esperanza, amenazado por el terrorismo, sumido en la hiperinflación y desconectado de la comunidad internacional y el Perú moderno, pacificado, con crecimiento sostenido a partir de la reformas del estado que el presidente Fujimori implemento con un estilo pragmático y decidido.
El resto del electorado se inclino por PPK 18%, Toledo 15% y Castañeta 9%.
En el Perú la democracia carece de partidos políticos sólidos, organizados y menos institucionalizados, de manera que seria un error creer en el endose de votos de estos movimientos respecto a cualquiera de los finalistas puede ser una ecuación de sumas y restas.
El electorado peruano es mucho mas imprevisible, de manera que los estrategas políticos deberán leer con sumo cuidado las entrelineas de la actual realidad nacional donde la mayoría de peruanos aun vive el día a día en un ambiente de crisis, donde el desempleo y el subempleo siguen siendo considerables, la inseguridad ciudadana cada vez mas tocante, el terrorismo y el narcotráfico conviven asolapados, la descentralización impracticable (basta contemplar la ineficiencia en la reconstrucción de las ciudades del sur afectadas por el terremoto que las sumió en ruinas), la administración de justicia decepcionante y donde la cultura de calidad y la educación siguen siendo un mito.
Existe una baja ponderación de la clase política en general que se traduce en incredulidad respecto a las promesas electorales, nos guste o no es mejor un candidato con una agenda transparente de retos por cumplir que otro demagogo que ofrezca y al final defraude mas a la población cada vez mas harta de ser usada.
El Perú de hoy necesita de un liderazgo innovador que reinvente la política y el estilo de gestión, la estrategia de inclusión social, no pasa por construir un Estado asistencialista eficiente sino un Estado promotor que genere desarrollo a partir de la multiplicación de la riqueza, la generación de oportunidades laborales para autoempleables y pequeños negocios y con una estructura eficiente, gestores del Estado conscientes que su misión es servir, solucionar y mejorar el servicio publico día a día.
Somos un país con problemas estructurales que nos obliga a revisar el pasado, pero a la vez con problemas de crecimiento, que nos exige proyectarnos al futuro. El desafío es aun mayor, si como sucede siempre las oportunidades tanto para individuos como organizaciones, se presentan una vez y esta es la oportunidad histórica para el Perú del siglo xxi, oportunidad brillante para consolidar un país en crecimiento, paz y desarrollo, con visión de futuro, integrado en torno a un proyecto nacional donde todos los peruanos nos sintamos aportantes y beneficiarios y verdaderamente tengamos el orgullo de ser peruano y ser feliz.
Con todo, hoy como nunca tenemos un país en crecimiento con recursos fiscales, estabilidad jurídica y tributaria, atractivo para el mercado de capitales, con recursos potenciales expectantes, con la cocina peruana que viene abriendo las puertas del mundo a nuestro querido país milenario, ancestral, calido, y esencialmente vivo.
Nuestras sumas son mucho mas que nuestras restas, nuestro activo como país sigue siendo una veta potencial que puede generar desarrollo, bienestar y oportunidades para todos, junto a la inclusión social, la capacitación de los gestores del estado en todas las instancias, principalmente a nivel de municipios y caseríos donde urge gente honesta y con sentido común que pueda hacer inversión social, generar los marcos de desarrollo y donde se pueda acercar la imagen de un país prospero donde la hermosa marca Perú que queremos posesionar en el mundo sea un correlato de orgullo y calidad no solo del éxito de exportación sino del bienestar interno que todos podemos generar y compartir.
El próximo presidente tendrá la responsabilidad de consolidar el desarrollo y crecimiento del pais, asi como cohesionar y relanzar la estructura social o de lo contrario escribirá las paginas de una triste y repetida historia el de la oportunidad perdida. El pueblo lo dirá.
San José, California mayo, 2011
Como en toda contienda en realidad nada esta definido los próximos dos meses serán el escenario donde confrontaran liderazgos, estilos, equipos, estrategas, campañas, movilizaciones, y todo tipo de argumentos de ambos lados.
Quien tenga los mayores aciertos y los menores errores ganara esta trascendental elección democrática.
La situación político, económica y social del Perú en la segunda década del siglo xxi es en realidad expectante, las cifras macro económicas son mas que alentadoras y se perfila el tema de la inclusión y el enorme trabajo de promoción social como la agenda urgente que el próximo mandatario si posee visión y liderazgo para consolidar el progreso peruano tendrá que atender con creatividad, acción decidida y prioridad apremiante.
En un primer análisis de los resultados de la primera vuelta se puede concluir que el 30% del electorado que apoya al señor Humala, se ubica en sectores marginales y en la sierra sur del país, bolsones electorales desengañados de la bonanza macroeconómica, alimentados por la escasa o ineficiente presencia del Estado, la falta de trabajo y oportunidades, herederos de la postergación y marginalidad que por décadas han soportado.
El 23% de peruanos que respaldo a Keiko es parte de el voto duro del fujimorismo que reconoce y se identifica con la gestión de Alberto Fujimori, que a pesar de todo lo que se le acuse, representa el punto de inflexión entre el Perú sin esperanza, amenazado por el terrorismo, sumido en la hiperinflación y desconectado de la comunidad internacional y el Perú moderno, pacificado, con crecimiento sostenido a partir de la reformas del estado que el presidente Fujimori implemento con un estilo pragmático y decidido.
El resto del electorado se inclino por PPK 18%, Toledo 15% y Castañeta 9%.
En el Perú la democracia carece de partidos políticos sólidos, organizados y menos institucionalizados, de manera que seria un error creer en el endose de votos de estos movimientos respecto a cualquiera de los finalistas puede ser una ecuación de sumas y restas.
El electorado peruano es mucho mas imprevisible, de manera que los estrategas políticos deberán leer con sumo cuidado las entrelineas de la actual realidad nacional donde la mayoría de peruanos aun vive el día a día en un ambiente de crisis, donde el desempleo y el subempleo siguen siendo considerables, la inseguridad ciudadana cada vez mas tocante, el terrorismo y el narcotráfico conviven asolapados, la descentralización impracticable (basta contemplar la ineficiencia en la reconstrucción de las ciudades del sur afectadas por el terremoto que las sumió en ruinas), la administración de justicia decepcionante y donde la cultura de calidad y la educación siguen siendo un mito.
Existe una baja ponderación de la clase política en general que se traduce en incredulidad respecto a las promesas electorales, nos guste o no es mejor un candidato con una agenda transparente de retos por cumplir que otro demagogo que ofrezca y al final defraude mas a la población cada vez mas harta de ser usada.
El Perú de hoy necesita de un liderazgo innovador que reinvente la política y el estilo de gestión, la estrategia de inclusión social, no pasa por construir un Estado asistencialista eficiente sino un Estado promotor que genere desarrollo a partir de la multiplicación de la riqueza, la generación de oportunidades laborales para autoempleables y pequeños negocios y con una estructura eficiente, gestores del Estado conscientes que su misión es servir, solucionar y mejorar el servicio publico día a día.
Somos un país con problemas estructurales que nos obliga a revisar el pasado, pero a la vez con problemas de crecimiento, que nos exige proyectarnos al futuro. El desafío es aun mayor, si como sucede siempre las oportunidades tanto para individuos como organizaciones, se presentan una vez y esta es la oportunidad histórica para el Perú del siglo xxi, oportunidad brillante para consolidar un país en crecimiento, paz y desarrollo, con visión de futuro, integrado en torno a un proyecto nacional donde todos los peruanos nos sintamos aportantes y beneficiarios y verdaderamente tengamos el orgullo de ser peruano y ser feliz.
Con todo, hoy como nunca tenemos un país en crecimiento con recursos fiscales, estabilidad jurídica y tributaria, atractivo para el mercado de capitales, con recursos potenciales expectantes, con la cocina peruana que viene abriendo las puertas del mundo a nuestro querido país milenario, ancestral, calido, y esencialmente vivo.
Nuestras sumas son mucho mas que nuestras restas, nuestro activo como país sigue siendo una veta potencial que puede generar desarrollo, bienestar y oportunidades para todos, junto a la inclusión social, la capacitación de los gestores del estado en todas las instancias, principalmente a nivel de municipios y caseríos donde urge gente honesta y con sentido común que pueda hacer inversión social, generar los marcos de desarrollo y donde se pueda acercar la imagen de un país prospero donde la hermosa marca Perú que queremos posesionar en el mundo sea un correlato de orgullo y calidad no solo del éxito de exportación sino del bienestar interno que todos podemos generar y compartir.
El próximo presidente tendrá la responsabilidad de consolidar el desarrollo y crecimiento del pais, asi como cohesionar y relanzar la estructura social o de lo contrario escribirá las paginas de una triste y repetida historia el de la oportunidad perdida. El pueblo lo dirá.
San José, California mayo, 2011
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