
Terminado el torbellino electoral, corresponde preparar la trasferencia de mando y comenzar a desarrollar la idea central del presidente electo Ollanta Humala y de su partido Gana Perú; Crecimiento económico con inclusión social.
La tarea no solo es apremiante por el poco tiempo restante para asumir el mando en lo inmediato sino también por la impostergable atención que los sectores marginales, las comunidades del interior del país y los ciudadanos en general que no ven reflejados en sus bolsillos, el sostenido crecimiento de la economía peruana en los últimos 20 anos ahora esperan.
Le costó mucho al Perú y a los peruanos posicionarnos en el marco de países en crecimiento, atractivo para las inversiones y con un enorme potencial a largo plazo, hace algunos años las noticias sobre el Perú eran desalentadoras, recientemente comenzaron a ser frecuentes y expectantes, lo que refleja el reconocido crecimiento de los últimos anos y nos perfila como un país en vías de desarrollo.
Cierto es también que los logros macroeconómicos carecieron de un eficiente aparato estatal que asegure la redistribución eficiente de la riqueza a través de inversión social promotora de bienestar y oportunidades para más peruanos.
Los goles en lo económico fueron autogoles en el ámbito social. La modernización del estado es una tarea pendiente para soportar el desarrollo sostenido y equilibrado del país.
Existe mucha expectativa tanto de los agentes económicos, inversionistas, empresarios y emprendedores actores del crecimiento económico actual, como de los sectores marginados, el ciudadano de a pie que espera como en muchas otras ocasiones que se cumplan las promesas electorales.
El nuevo gobierno deberá lidiar entre la generación de recursos y la redistribución estimulante y promotora donde se debe distinguir con claridad lo que es un gasto y una inversión. El primero puede dar réditos políticos inmediatos y es propio de oportunistas irresponsables embriagados por la abundancia; el segundo consolidara el crecimiento del país a largo plazo y corresponde a estadistas visionarios que aspiran construir un país de clase mundial.
Analizando la situación actual y a manera de reflexión citaremos la metáfora de la vaca lechera que bien puede servirnos y alertarnos sobre las delicadas decisiones que el nuevo gobierno pronto deberá efectuar.
Había una vez una familia pobre que llego a heredar una ternera a la que cuidaron, y alimentaron hasta que llego a ser una fabulosa vaca. La vaca era fina y les proveía leche, queso y mantequilla, el jefe del hogar cuidaba a la vaca, la ordeñaba, recolectaba la leche y vendía los productos derivados con lo que mantenía a su familia.
Pronto la familia creció y las necesidades en el hogar se incrementaron, todos pedían al padre no solo comida, sino ropa, juegos de moda y actividades recreacionales, la modernidad habia llegado aquel pueblo y la familia no era ajena a ello.
Al cabo de un tiempo y por las continuas exigencias y peleas el padre decidio vender la vaca, lo que en efecto hizo y recibio a cambio una buena cantidad de dinero -nunca aquella familia habia tenido tanto dinero junto- todos estaban felices y emocionados, rapidamente compraron un gran televisor, pintaron su casa, viajaron y muchas de las ropas y juegos que los hijos anhelaron les fueron comprados vivieron contentos por un tiempo.
Sin embargo el bienestar duro poco, un buen dia todos los viveres en la casa se agotaron, el agua, la luz y el telefono les fueron cortados no tenian dinero y estaban endeudados lo ultimo que les quedaba por vender era su pequeña casa.
Trataron de buscar trabajo pero ningun miembro de la familia habia estudiado, carecian de habilidades, no se habian capacitado en nada productivo, renegaban de su suerte sin llegar a comprender que ellos mismos habia elegido su destino.
Una noche reunidos en torno a una mesa, cansados, deprimidos y desmoralizados, trataron de explicarse el por que habian llegado hasta una situacion tan angustiante, sin ninguna razon valedera los miembros de esta pobre familia llegaron a la equivocada conclusion que toda su miseria se debia a la bendita vaca lechera.
El ejemplo puede trasladarse a la situación actual del Perú. La vaca lechera son los recursos con los que contamos, la familia el país y sus continuas demandas, el padre de familia el gobierno, la oportunidad, la actitud y finalmente el facilismo para no asumir responsabilidades y culpar a otros o a las circunstancias de nuestras decisiones que nos llevaron al fracaso.
La vaca puede seguir dando leche pero hay que saber cómo redistribuimos con eficacia, el rol del Estado debe ser promotor no asistencialista. Los recursos suelen ser escasos hay que aprender a generarlos. Más vale enseñarle al pobre a pescar que servirle por un día un rico pescado.
En lo inmediato, el problema no vendrá por el lado de los recursos económicos sino más bien de los recursos humanos, carecemos en la mayor parte de ministerios, gobiernos regionales y locales de gerentes y gestores con capacidad para organizar, planificar, ejecutar y controlar programas específicos de inversión social.
Encontrar el justo medio para atender las demandas sociales sin menoscabar el crecimiento económico será el primer gran reto del nuevo gobierno. La tarea es más que compleja, la lucha contra la pobreza, el mejorar los niveles educativos, la generación de empleos productivos, el acceso universal a la salud, la seguridad ciudadana, la administración de justicia, la descentralización entre otros aspectos son los desafíos, pero tenemos la gran ventaja comparativa que hoy contamos con nuestra fabulosa vaca lechera.
Sin embargo, no se trata sólo de pedir hay que aprender a dar, recordemos la famosa frase de John F. Kennedy “ … no preguntes que puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tu por tu país”. Quien sabe si el mejor consejo para todos los peruanos en general gobernantes y gobernados sea actuar con responsabilidad.
Por el bien del Perú y de todos los peruanos, le deseamos al presidente electo no solo suerte sino fundamentalmente éxito. California junio 09, 2011
La tarea no solo es apremiante por el poco tiempo restante para asumir el mando en lo inmediato sino también por la impostergable atención que los sectores marginales, las comunidades del interior del país y los ciudadanos en general que no ven reflejados en sus bolsillos, el sostenido crecimiento de la economía peruana en los últimos 20 anos ahora esperan.
Le costó mucho al Perú y a los peruanos posicionarnos en el marco de países en crecimiento, atractivo para las inversiones y con un enorme potencial a largo plazo, hace algunos años las noticias sobre el Perú eran desalentadoras, recientemente comenzaron a ser frecuentes y expectantes, lo que refleja el reconocido crecimiento de los últimos anos y nos perfila como un país en vías de desarrollo.
Cierto es también que los logros macroeconómicos carecieron de un eficiente aparato estatal que asegure la redistribución eficiente de la riqueza a través de inversión social promotora de bienestar y oportunidades para más peruanos.
Los goles en lo económico fueron autogoles en el ámbito social. La modernización del estado es una tarea pendiente para soportar el desarrollo sostenido y equilibrado del país.
Existe mucha expectativa tanto de los agentes económicos, inversionistas, empresarios y emprendedores actores del crecimiento económico actual, como de los sectores marginados, el ciudadano de a pie que espera como en muchas otras ocasiones que se cumplan las promesas electorales.
El nuevo gobierno deberá lidiar entre la generación de recursos y la redistribución estimulante y promotora donde se debe distinguir con claridad lo que es un gasto y una inversión. El primero puede dar réditos políticos inmediatos y es propio de oportunistas irresponsables embriagados por la abundancia; el segundo consolidara el crecimiento del país a largo plazo y corresponde a estadistas visionarios que aspiran construir un país de clase mundial.
Analizando la situación actual y a manera de reflexión citaremos la metáfora de la vaca lechera que bien puede servirnos y alertarnos sobre las delicadas decisiones que el nuevo gobierno pronto deberá efectuar.
Había una vez una familia pobre que llego a heredar una ternera a la que cuidaron, y alimentaron hasta que llego a ser una fabulosa vaca. La vaca era fina y les proveía leche, queso y mantequilla, el jefe del hogar cuidaba a la vaca, la ordeñaba, recolectaba la leche y vendía los productos derivados con lo que mantenía a su familia.
Pronto la familia creció y las necesidades en el hogar se incrementaron, todos pedían al padre no solo comida, sino ropa, juegos de moda y actividades recreacionales, la modernidad habia llegado aquel pueblo y la familia no era ajena a ello.
Al cabo de un tiempo y por las continuas exigencias y peleas el padre decidio vender la vaca, lo que en efecto hizo y recibio a cambio una buena cantidad de dinero -nunca aquella familia habia tenido tanto dinero junto- todos estaban felices y emocionados, rapidamente compraron un gran televisor, pintaron su casa, viajaron y muchas de las ropas y juegos que los hijos anhelaron les fueron comprados vivieron contentos por un tiempo.
Sin embargo el bienestar duro poco, un buen dia todos los viveres en la casa se agotaron, el agua, la luz y el telefono les fueron cortados no tenian dinero y estaban endeudados lo ultimo que les quedaba por vender era su pequeña casa.
Trataron de buscar trabajo pero ningun miembro de la familia habia estudiado, carecian de habilidades, no se habian capacitado en nada productivo, renegaban de su suerte sin llegar a comprender que ellos mismos habia elegido su destino.
Una noche reunidos en torno a una mesa, cansados, deprimidos y desmoralizados, trataron de explicarse el por que habian llegado hasta una situacion tan angustiante, sin ninguna razon valedera los miembros de esta pobre familia llegaron a la equivocada conclusion que toda su miseria se debia a la bendita vaca lechera.
El ejemplo puede trasladarse a la situación actual del Perú. La vaca lechera son los recursos con los que contamos, la familia el país y sus continuas demandas, el padre de familia el gobierno, la oportunidad, la actitud y finalmente el facilismo para no asumir responsabilidades y culpar a otros o a las circunstancias de nuestras decisiones que nos llevaron al fracaso.
La vaca puede seguir dando leche pero hay que saber cómo redistribuimos con eficacia, el rol del Estado debe ser promotor no asistencialista. Los recursos suelen ser escasos hay que aprender a generarlos. Más vale enseñarle al pobre a pescar que servirle por un día un rico pescado.
En lo inmediato, el problema no vendrá por el lado de los recursos económicos sino más bien de los recursos humanos, carecemos en la mayor parte de ministerios, gobiernos regionales y locales de gerentes y gestores con capacidad para organizar, planificar, ejecutar y controlar programas específicos de inversión social.
Encontrar el justo medio para atender las demandas sociales sin menoscabar el crecimiento económico será el primer gran reto del nuevo gobierno. La tarea es más que compleja, la lucha contra la pobreza, el mejorar los niveles educativos, la generación de empleos productivos, el acceso universal a la salud, la seguridad ciudadana, la administración de justicia, la descentralización entre otros aspectos son los desafíos, pero tenemos la gran ventaja comparativa que hoy contamos con nuestra fabulosa vaca lechera.
Sin embargo, no se trata sólo de pedir hay que aprender a dar, recordemos la famosa frase de John F. Kennedy “ … no preguntes que puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tu por tu país”. Quien sabe si el mejor consejo para todos los peruanos en general gobernantes y gobernados sea actuar con responsabilidad.
Por el bien del Perú y de todos los peruanos, le deseamos al presidente electo no solo suerte sino fundamentalmente éxito. California junio 09, 2011